Ñande yerba: ¿un impulso al yerbatero misionero?

General

Las organizaciones agrarias y la resistencia del sector ilustraron la situación compleja que enfrentaba el agro misionero. Los constantes reclamos, acompañados de paros y movilizaciones se agudizaron desde mediados de la década del 60 y principalmente en los albores de 1970. La situación de los dirigentes agrarios empeoró con la atroz dictadura iniciada en 1976. Persecuciones, desapariciones forzosas y torturas actuaron como mecanismos de represión del aparato estatal y como instrumento de desmantelamiento de la lucha agraria.

En cuanto a la yerba mate el periodo que se inaugura con el golpe de 1976 se caracterizó por la liberación de cosecha, como así también por la expansión regulada del cultivo, es decir de la superficie implantada. En 1973 el Estado Nacional sancionó la ley 20371, que otorgaba  el carácter autárquico a la CRYM (la institución presentaba hasta entonces el carácter autónomo que le asigna la ley 12326 de 1935), cuya vigencia se extendió hasta la desregulación total en 1991 . Debe aclararse que si bien esta intervención reguladora del Estado continuó durante la dictadura militar, los intereses de los pequeños productores en el directorio de la CRYM se vieron fuertemente debilitado al no constituir mayoría en el mismo y por la represión ejercida sobre el Movimiento Agrario de Misiones que, como sus similares de Chaco y Formosa -ligas agrarias- habían crecido en  la década del 70 como movimiento representativo de los pequeños y medianos productores del NEA.[1]

Con la vuelta a la democracia en 1983, el gobierno radical de Misiones del Dr. Ricardo Barrios Arrechea (1983- 1987) intervino la Comisión Reguladora de la Yerba Mate.La dificultad  de llevar a cabo una política yerbatera desde el estado provincial por el dominio que en la CRYM tenían entonces los grandes grupos molineros, fue el motivo fundamental de la intervención.[2]Esta controversia de intereses situaba al pequeño productor en un escenario desfavorable donde no contaba con un movimiento fuerte que los aglutinara dado la situación que vivió el MAM durante la última dictadura. En este sentido, la posibilidad de organización y resistencia presentaban sus limitaciones. El motivo principal fue la desorganización forzosa y persecución de los dirigentes gremiales en la etapa dictatorial.

La demanda de sector agrario consistió como en  otras etapas en el pedido por condiciones favorables para el sector a través del precio justo para los productores. Con el afán de recuperar cierto equilibrio y devolver tranquilidad al sufrido sector yerbatero, el Estado provincial a cargo del gobierno radical de Barrios Arrechea concibió el plan denominado “Ñande Yerba”. El mismo estaba dirigido al productor de yerba mate y tenía por objetivo principal la elaboración y comercialización de una marca de yerba para el colono misionero. Las entidades cooperativas recibieron un crédito a través del Banco de la Provincia y por intermedio del Consejo Provincial de Desarrollo Económico para la compra de yerba canchada. Además dicho plan estipulaba el mejoramiento de los yerbales, distribución de nuevos plantines, instalación de viveros de yerba mate para el mejoramiento de los estratos menores.[3]

En este sentido, los pequeños productores ocuparon un lugar central y las formas cooperativas de asociación fueron los canales con los que dicho colono contó para la venta de sus cosechas. Promover el comercio con una marca que los identificara fue una decisión que pareció convencer a gran parte de la familia yerbatera. El clima político, con el retorno de la democracia otorgaba un papel destacado al sector agrario de Misiones. En la arena económica se vislumbraba la tensión que se va a materializar años más tarde y cuya disputa de fondo era intervención si o no por parte del aparato estatal.

En términos generales dicho plan manifestaba un perfil de carácter popular, cuya premisa fundamental estaba en la posibilidad de dividir con mayor equidad la renta yerbatera. Sin embargo, el contexto político- económico no ilustró con solvencia esta posición, puesto que en primer término el plan no se trasladó como efecto rebote a favor de la UCR en las urnas y; en la economía, los industriales continuaron a la vanguardia apropiándose de la mayor parte de la renta del producto madre de Misiones. Los años venideros demostraron que una política yerbatera que ampare a los productores era de vital importancia, al tiempo que dejaban al descubierto los juegos de intereses (políticos y económicos) de la clase dominante que no siempre respondieron a las necesidades del pequeño productor.

A fines de la década de 1980 y principios de los 90 el contexto devino desfavorable para la actividad yerbatera. La premisa de Estado presente chocaba con otras ideas organizativas de carácter liberal, cuyo resultados fueron nefastos para la economía agraria misionera en general y la yerbatera en particular. La cuestionada CRYM (intervenida por el gobierno radical) fue disuelta en 1991 y tras 56 años de regulación la yerba mate quedó al libre juego mercantil consolidando al sector industrial molinero y aumentando la asimetría con los pequeños productores y cooperativas. La ausencia de políticas públicas dejó al descubierto las pésimas condiciones socio- económicas del colono misionero. La trama neoliberal golpeaba de manera directa en el agro y los pequeños productores y sus cooperativas sufrieron los embates del modelo implementado.

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.

 


[1]             Slutsky,Daniel: Estructura social agraria y agroindustrial del nordeste de la Argentina: desde la incorporación a la economía nacional al actual subdesarrollo concentrador y excluyente,Instituto Argentino de Desarrollo Económico (IADE), 2011, pp. 393

[2]             Schamber Pablo: Barajar y dar de nuevo. Consecuencias de la desregulación en el sector yerbatero, Revista Realidad Económica, N° 169, IADE, Buenos Aires, enero/febrero de 2000, pp. 232

[3]     Amable, Angélica et al: Historia de la Provincia de Misiones, Siglo XX. Ediciones Montoya, 2008, pp. 280