“No trabajo, sólo ayudo”: la histórica condición de ayuda familiar

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A partir de la década de 1990, en Argentina, proliferaron trabajos empíricos que evidenciaban la presencia laboral femenina en geografías urbanas, principalmente en Buenos Aires, Rosario y Córdoba.

En Misiones, por su parte, son bastante recientes los esfuerzos por encontrar, contar y visibilizar a las mujeres en el mundo laboral, especialmente en el rural, aunque la población (como a nivel global) ha descendido en sintonía a los avances académicos.

Con la incorporación de la perspectiva de género a los análisis de la historia social del trabajo, se pudo detectar, nominar y explicar ciertas dimensiones sobre la categoría “trabajo” y “clase trabajadora”, siendo esencial para problematizar nuestro conocimiento y comprensión del pasado y presente de la clase trabajadora. Por un lado, porque permitió adicionar al relato histórico a las mujeres, no sólo las urbanas, que habían permanecido en el anonimato a razón de la miopía de gran parte de los/as historiadores/as locales. Por otro lado, porque tal avistamiento alentó a la formulación de interrogantes donde antes no los había. Así, se comenzó a indagar sobre esferas organizativas de la vida laboral y social que habían pasado desapercibidas, como la familiar.

 Precisamente, uno de los interrogantes se centró en indagar ciertos sentidos sobre lo que es “trabajo” en el ámbito rural, por lo que expresiones femeninas como “no trabajo, sólo ayudo”, “siempre ayudé”, “ahora trabajo, antes sólo ayudaba” llevaron a repensar y releer las fuentes donde las mujeres aparecían como ayudantes de algún varón, por lo que su desgaste físico y horas dedicadas a las labores rurales no eran consideradas como trabajo por no ser asalariadas directas.

 En el caso de la cosecha de yerba mate, por ejemplo, al considerar las formas organizativas de la labor, se observa que –recién desde las décadas de 1980 y 1990– irrumpe la figura de la trabajadora directa de la yerba mate, en contraposición a la figura de la mujer cosechera que –desde la época de los mensú– realizaba trabajos de cosecha en condiciones en las que su rol como trabajadora se diluía en el grupo familiar con jefatura masculina. Esto es, a pesar de la permanente presencia como fuerza de trabajo, su figura como trabajadora había sido enmascarada y desdibujada o invisibilizada, producto de que su participación laboral fue revestida bajo la condición histórica de “ayuda familiar” (Haugg, 2020).

En definitiva, el trabajo femenino ha estado presente a lo largo del tiempo en la cosecha de yerba mate –solo eufemísticamente hablando– como “ayuda familiar”, donde la mujer cosechaba con sus pares (padres, hermanos, esposos e hijos) sin percibir remuneración alguna, puesto que su trabajo productivo no era valorado como tal; aun cuando debía alternarse con labores domésticas y de cuidados. Así, la mujer realizaba una enorme masa de trabajo no reconocida como tal, sino aducida al deber maternal, al amoro a la simple “naturaleza” social atribuida a su género.

Por Lic. Diana Haugg, especial para MTH.

Bibliografía:

Andújar, A. (2017): “Historia social del trabajo y género en la Argentina del siglo XX: balances y perspectivas”. Revista Electrónica de Fuentes y Archivos (REFA). 8(8), 43-59. ISSN 1853-4503

Haugg, D. (2020): “La cosecha de yerba mate en Misiones (Argentina): una actividad laboral –tarefa– con marcas de desigualdad de género”. La Manzana de la Discordia, 15(1), 91-120. doi: 10.25100/lamanzanadeladiscordia.v15i1.8718

*Fotografía: Trabajadores y trabajadoras en los yerbales, 1901. Posadas des Memorial 1830-1930.