Crisis del cooperativismo yerbatero

General

El auge del movimiento cooperativo argentino encuentra su límite de expansión a partir de mediados de la década de 1950. La reducción en el número de entidades y asociados es evidente, tal como lo reflejan los distintos guarismos. Al compás de los acontecimientos registrados en el escenario nacional, las cooperativas yerbateras experimentan un estancamiento que se acentúa con una crisis prolongada, cuyos efectos persisten hasta la actualidad. Además los ciclos de la yerba (cupos de cosecha, prohibición, liberación del cultivo) determinan periodos de expansión o de retroceso que afectan directamente a las sociedades cooperativas.

Los datos económicos (ventas, importación, exportación) ilustraron con solvencia el panorama sombrío de la etapa descripta. Sin embargo, son los discursos y reivindicaciones de los integrantes de las asociaciones cooperativas los que mejor denotaron la realidad del pequeño y mediano productor yerbatero. Así, el aspecto reivindicativo del cooperativismo se diferenciaba de la propuesta económica, por tener un fuerte componente ideológico en la defensa de los asociados que representa. En este sentido, se tendrá en cuenta las voces de los protagonistas a partir de fuentes históricas, cuyo análisis  requiere situarse en el contexto de producción (condiciones económicas y políticas) y acorde a la institución desde donde se emite.

Así por ejemplo en el VII Congreso Cooperativo Agrario Argentino realizado en 1978, cuyo eslogan fue “el cooperativismo agrario al servicio del país”, el presidente de CONINAGRO expresaba: “Las cooperativas son entidades nacionales hechas por argentinos y movidas por el trabajo y la producción del país; no pueden ni deben tener intereses ajenos a la nación para defender en los mercados internos y externos; por lo cual ofrecen siempre una garantía insospechable de defensa del interés y producción nacional. Son elementos insustituibles para mejorar la estructura operativa de nuestro intercambio internacional y la distribución interna. Han sido, y lo serán más aún, el motor de las economías regionales y el control y testigo de los verdaderos índices de precios y abastecimiento”.[1]

Las cooperativas yerbateras tuvieron un rol destacado en este periodo, puesto que canalizaban la consignación de la yerba mate al Mercado Consignatario y el anticipo prendario que otorgaba el Banco de la Nación a los productores. Gran parte de los pequeños productores yerbateros no contaban con elementos propios para el secado por lo que les resultaba mas beneficioso realizar sus operaciones comerciales a través de las cooperativas, ya sea al Mercado Consignatario o al denominado mercado libre. Entonces, cualquier modificación en las políticas orientadas al agro y principalmente al movimiento cooperativo repercutía de manera directa en la economía regional. Las medidas tomadas por los gobiernos dictatoriales, producto de la inestabilidad institucional fueron contrarias a las asociaciones, principalmente las reivindicativas y gremiales.

            Las demandas de las asociaciones y gremios estaban destinadas tanto al gobierno nacional como al provincial. A través de la Federación de Cooperativas de Misiones, las voces de los socios cuestionaban determinadas políticas del gobierno

Por estimaciones autorizadas se alcanzaran a las 150.000 toneladas para 1962, los que serían ampliamente superados en las futuras cosechas. Si a esta producción nacional se adiciona la yerba importada (casi 39.000 toneladas para 1960), no es difícil advertir el extraordinario desequilibrio en relación con las cifras anotadas para el consumo, que para los años 1960- 1961 permanecen estacionarias en alrededor de las 131.000 toneladas. Este panorama de por sí poco halagüeño, se ha agravado considerablemente con la Firma del Tratado de Montevideo, del que es signatario de nuestro país, como consecuencia de la Asociación Latino- Americana de Libre Comercio, por la incorporación de la yerba en las listas negociadas cuyo resultado es la libre importación de la yerba canchada de origen brasileño.[2]

 

Además, a escala micro en las distintos pueblos y cooperativas se pusieron en tensión varios aspecto de  de la Federación de Cooperativas. Los asociados describieron el panorama y advertían al gobierno de la situación que se avecinaba.

Nuestro delegado ha participado de varias reuniones convocadas por la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones para tratar asuntos relacionados con la yerba mate. En cuanto al cupo para la cosecha 1971, apoyamos la moción que finalmente hizo suya dicha Federación en el sentido de que deben establecerse nuevos cupos basadas en la verdadera capacidad actual de producción de cada yerbal (…). Participamos también y apoyamos decididamente la reciente reunión de productores zonales convocados para advertir al Superior Gobierno Provincial y Nacional sobre la necesidad de arbitrar los medios para impedir que los compromisos emergentes de la política salarial e impositiva a aplicarse desde enero próximo coloque a los agricultores de la zona en situación de quiebra con el consiguiente perjuicio para toda la provincia y para la nación misma. Hoy más que nunca resulta necesaria la estrecha unión de los agricultores en torno a sus dirigentes y cooperativas para hacer efectiva la defensa legítima de sus intereses.[3]

Las propuestas económicas para el agro de los distintos gobiernos repercuten de manera directa en el cooperativismo. La situación de crisis que enfrentaron los socios se manifestaron de manera contundente en las reivindicaciones de las distintas entidades. Si la consigna precio justo fue y es el emblema de lucha de los colonos misioneros, las lecturas de las fuentes denotan que van más allá y establecen demandas para solucionar condiciones estructurales de esta economía regional.

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.

 

[1]     Leonida Gasoni presidente de CONINAGRO en el VII Congreso Cooperativo Agrario Argentino, Rosario, 1978

[2]             FEDECOOP, Memoria, 1962

[3]             Cooperativa Aguará Guazú: Memoria… op. Cit., 1970

Imagen: Logo VII Congreso Cooperativo. Fuente: Actas del Coninagro, 1979.