De la prohibición al terror: resistir es la opción

General

Desde mediados de la década de 1960 el agro misionero enfrentó diversos factores críticos, que si bien aquejaron particularmente a la producción yerbatera; impactaron sobre los demás cultivos industriales, los que a su vez enfrentaban difíciles condiciones de mercado. La situación disminuyó las posibilidades de capitalización de los productores menos favorecidos y creó las condiciones para el surgimiento de la resistencia agraria. La etapa se caracterizó por un permanente estado de crisis agrícola, para fines del decenio, el productor percibía valores sustanciales menores a los recibidos al inicio del periodo. El descenso de los precios fue muy notorio para el caso del té y del tung, y menor para la yerba y el tabaco, cultivos donde resultó importante la intervención del Estado en la primera etapa de comercialización, a través de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM) y el Fondo Especial del Tabaco (FET). Ante este panorama, el costo de vida aumentó en forma acérrima, hecho que se visualizó en un desmejoramiento en las condiciones de socio- económicas del agricultor misionero.

            El descontento del sector agrario y la falta de representación por parte de los partidos políticos tradicionales condujeron a la formación de una agrupación agraria con referentes de la industria yerbatera como Vicente Rinaldi (dirigente agrario) y Alfredo Szychowsky (industrial yerbatero), hecho que dio origen en 1965 al denominado Partido Agrario Misionero (PAM). En el escenario misionero se denotó la creciente demanda del sector rural y, además de observar su importancia para el sostén económico de la provincia, se percibió su “peso electoral”. La conformación del Partido Auténtico en la década de 1970, con varios integrantes del Movimiento Agrario de Misiones (MAM) confirmaría la importancia del sector agrario misionero. Sin embargo, la participación en la arena política ilustró la heterogeneidad del sector rural y los intereses disímiles entre grandes industriales y pequeños productores y los intereses encontrados no tardaron en vislumbrarse.[1]

En esta alteridad representativa se posiciona el MAM. Creado en 1971 en Oberá nuclea principalmente a productores con pocas extensiones de tierra. Más allá de la consigna del precio justo (emblema de la lucha agraria), demandaba respuestas concretas a la situación del colono: acceso a la tierra, créditos blandos, jubilación y asistencia médica, electrificación rural y otros pedidos que los posicionaba como referente para los productores misioneros.

En términos organizativos, la etapa provocó la crisis de las asociaciones. Los registros constatan estos altibajos. Los productores de la región –particularmente los pequeños- consideraban que las cooperativas tradicionales y de mayor tamaño de la región, ya no representaban sus intereses. La crisis del movimiento cooperativo se hizo sentir, al alejamiento de asociados de las entidades más convocante, se sumó las restricciones que tienen los pequeños productores para formar nuevas cooperativas, con características más próximas a sus realidades.

El devenir de los acontecimientos provocó en este movimiento la necesidad de modificar su postura, particularmente con el inicio del Estado burocrático autoritario, donde el avance del mercado por sobre las acciones estatales en aspectos centrales como la producción, limitación y comercialización yerbatera limitaban su desarrollo. En términos económicos la crisis del sector agrario condicionó las acciones colectivas y los pequeños productores asociados en cooperativas se vieron sobrepasados ante el retiro del Estado y el desarrollo de emprendimientos privados, particularmente por los denominados molineros; como así también por la diversidad de intereses que se registran al interior de las asociaciones. Las variaciones del contexto, empujaron al cooperativismo a ajustarse al contexto, empleando nuevas lógicas que implicaban cambios al interior de las organizaciones que, en algunos casos generaban tensiones con los principios doctrinarios.

            Las cooperativas yerbateras nucleadas en la FEDECOOP intentaban responder a esta situación a través de estrategias asociativas que sean potables en el mercado, ante el paulatino retiro del Estado. Las principales dificultades que debe enfrentar es el alejamiento de parte de sus asociados, como así también a la comercialización clandestina que realizan algunos productores. A nivel externo y en el plano discursivo, la Federación mantuvo un discurso homogéneo plasmados en sus memorias, donde la defensa de los intereses de sus asociados y del agro misionero son levantados como bandera de lucha. A nivel interno y en el plano económico necesariamente debieron ajustarse a las transformaciones del contexto para dar respuestas válidas a sus asociados.

La opción ante la crisis económica y de representación fue la resistencia organizada por parte de los productores, principalmente aquellos de menor poder adquisitivo. Las reivindicaciones del sector agrario misionero se enmarca en un contexto particular de efervescencia de las denominadas Ligas Agrarias del NEA, cuyas demandas se orientaban específicamente al Estado. En Misiones el MAM propuso la consigna de “estado de alerta”, con la premisa de estar atento a las medidas desplegadas por el Estado.

Las movilizaciones representaban la mejor opción para resistir. Los paros conformaban dicha estrategia. No son pocos los registros que dan cuenta de dichas acciones en el agro misionero, cuyas crónicas fueron relatados en publicaciones como Amanecer Agrario del MAM o a través de las memorias de entidades cooperativas como la FEDECOOP y periódicos provinciales. Sin lugar a dudas fue la antesala de una etapa atroz marcada por la dictadura militar que reprimió duramente las movilizaciones y la resistencia agraria. Las desapariciones de dirigentes del agro misionero y las condiciones adversas que desde entonces enfrenta el productor determinan las resistencias actuales tanto en el plano reivindicativo, como en la memoria colectiva. 

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.


[1]              Urquiza, Yolanda- Martín, María Elena: Del Partido Agrario Misionero al Partido Agrario y Social. Posadas, EDUNam, 2013