Defendiendo lo ajeno: críticas a la CRYM

General

Luego de varios años de funcionamiento el rol y los límites de la CRYM fueron cuestionados. La base de esta controversia radicó en que a partir de 1956 esta institución oficial tuvo una fuerte injerencia por parte algunos sectores de la producción, que en la práctica fueron los grandes plantadores, los sectores productores y agroindustriales en detrimento de los sectores más vulnerables (colonos y pequeñas asociaciones). Las relaciones que se establecieron en dicha institución evidenciaron las relaciones de poder que existían; hecho que se vio reflejado en los intereses sectoriales, donde los pequeños productores ocuparon un lugar secundario. Las críticas más dura vinieron del sector cooperativista, principalmente a través de las memorias y publicaciones de la Federación de Cooperativas, en tanto ente que agrupaba a una gama importante de cooperativas yerbateras del interior de Misiones

Llama poderosamente la atención el desconocimiento de que hicieron gala los negociadores argentinos del unánime pronunciamiento de la CRYM en el que el sentido de la inclusión de la yerba mate en las listas nacionales y/o comunes a tratar por la Comisión Latinoamericana de Libre Comercio, provocaría la desarticulación de la producción yerbatera de las provincias del N.E. argentino y por ende de sus economías (…). De nada valió la sólida argumentación vertida ante la propia comisión negociadora en Montevideo, por el miembro designado por la CRYM en representación de los productores, que señalaba las graves consecuencias, que las liberalidades que se otorgaren, podría acarrear a la familia agrícola de la zona, así como a millares de trabajadores y, en suma, a la economía misma de la provincia. Tampoco tuvieron traducción práctica las promesas formuladas en las altas esferas del Gobierno Nacional de que la actitud oficial sería coincidente con la propiciada por los productores. Se evidenció otra vez que prevalecen los intereses de grupo a los legítimos intereses agrarios.[1]

       

En este sentido, las relaciones de poder que se registraron en su interior, representó un espacio favorable para el establecimiento correntino Las Marías. Grandes plantadores integran el directorio de la entidad oficial en representación de este sector; pero también participan como representante de los molineros, favorecidos por ostentar los distintos eslabones de la actividad. Este accionar le permitió ampliar su liderazgo en el mercado yerbatero; mientras consolidaban su posición política ante el Estado.[2]

Empero, desde la Comisión Intergremial de Defensa de la Economía Yerbatera, integrada por a ARYA, la CAYA y la Fedecoop, argumentaban que el problema de la yerba mate no se quedaba en la crítica de la CRYM y el MCYM. Desde esta institución se percibía la polarización que existió históricamente entre productores y molineros

En un examen de la situación actual del problema podemos percibir, por vía de síntesis, que existe en concreto un ataque directo en contra del sistema de ordenamiento de la economía yerbatera, responsabilizando a la CRYM de todas las dificultades, debilitando el funcionamiento del Mercado Consignatario y atacando a las organizaciones gremiales de productores y a sus representantes (…). El planteo constituye un episodio más de una lucha de sectores industriales, en las que se quiere envolver y manejar a la producción.[3]

Sin dudas, uno de los momentos más crítico para la economía yerbatera se registró en la década de 1960. La CRYM -que desde 1963 recomendaba limitar las cosechas- optó por prohibir la cosecha en 1966, lo que significó un duro golpe para la familia agrícola, que desde diez años atrás venían siendo alentados por la Dirección de la Yerba Mate a replantar nuevos yerbales.  Al prohibirse la cosecha de yerba mate, se desestimó también la importación del producto desde Brasil, acordándose con Paraguay, en su condición de país de menor desarrollo económico relativo, un cupo anual de importación de 5 toneladas de yerba mate canchada.             

Una de las herramientas de la La CRYM  para regular la producción de yerba mate fue otorgar cupos de cultivos, además de fijar los precios y el control de la comercialización. Como dato a destacar la Comisión pagaba a los productores el 60% del precio del producto, el 40% restante (la prenda yerbatera) se abonada con posterioridad a la venta del producto (ajustado al precio real). No fueron pocas las veces en que los productores reclamaban deudas de la prenda, correspondiente a cosechas anteriores, incluso de varios años. Por ejemplo, en 1971 la CRYM adeudaba a los productores el pago de la prenda yerbatera correspondientes a seis periodos anuales. La persistencia de la crisis es constante. El cooperativismo yerbatero, a través de las memorias y balances de la entidad de segundo grado, manifiestan esta situación y reafirman su carácter reivindicativo al denunciar la falta de solución por parte de su principal interlocutor: el Estado. Se percibe en esta etapa un “alejamiento” de la regulación del Estado, que se agudiza y consolida con el neoliberalismo.

Los problemas que afectan a la economía de este producto no encontraron solución. Las presentaciones, delegaciones, entrevistas, publicaciones y el permanente clamor de los productores continúan siendo “campanas de palos”, para los oídos de quienes dependen las soluciones (…). Creemos que solamente un productor yerbatero puede admitir que, en 1971 se adeuden todavía saldos que corresponden a la consignación de la cosecha de 1965. Solamente a él le toca observar impotente, como sus acreencias se esfuman devoradas por una feroz inflación por la insolvencia de un organismo que se supone creado para la defensa de sus legítimos intereses y al que la inercia oficial mantiene maniatado. A quien sino solamente a un productor yerbatero se le puede ocurrir como posible que el precio de costo de su producto cosechado en 1968 y 1969 sea fijado recién en 1971, y que entretanto se haya ido vendiendo su consignación, sin conocerse su costo en inconcebible aberración comercial, y que obligan al Mercado Consignatario a posteriores bruscos ajustes en los precios de ventas, ante la necesidad de recuperar los déficits acumulados, política que ha de impactar negativamente en el consumidor. Solamente un yerbatero admitirá como posible que mientras él se ve constreñido a dejar un 70% de su propia producción en la planta se posibilite generosamente, porlas autoridades nacionales, la introducción del producto similar extranjero.[4]         

El contexto provocó el accionar gremial de los productores yerbateros y del movimiento cooperativo. Las demandas con la consigna clara de precio justo para la producción del agro estaban destinadas tanto al gobierno nacional como al provincial. Las medidas desplegadas por los gobiernos de turno provocaron descontentos en la masa de colonos misioneros e implicaron los inicios de un periodo de lucha en pos de la defensa integral de los cultivos tradicionales en tanto motor de esta economía regional.

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.


[1]             FEDECOOP: Memoria 1963

[2]             Schamber Pablo: “Existo y ocaso de un estilo de gestión empresarial: El caso del Establecimiento Las Marías en el sector yerbatero”en Revista Realidad Económica, IADE, Buenos Aires, núm. 181, 2001

[3]             Comisión Integremial de Defensa de la Economía yerbatera: La realidad en yerba mate, Posadas, Misiones, Octubre de 1965, pp 2

[4]             FEDECOOP, Memoria, 1972,  el resaltado es nuestro.

Imagen: Collage con Portada del Boletín Oficial de la CRYM y una crítica del MAM del año 1972 Fuente: Boletín CRYM y Amanecer Agrario, 1972.