El alma en el yerbal: El tarefero en la tierra del mensú

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Al igual que la yerba mate, los tareferos forman parte de nuestra cultura e identidad. Es así que resulta imposible disociar un componente del otro. Los trabajadores de los yerbales son hombres y mujeres que tienen esa impronta de lucha y sufrimiento, de aguante y resistencia. Ponen el cuerpo y dejan el alma para que el mate llegue a todos los hogares del país. Son los hacedores de la cosecha de la infusión nacional y su arraigo posee una extensa historia. Constituyen un pilar fundamental en nuestra economía y personifican a un sujeto tan característico de nuestra cultura. En no pocas oportunidades se los vincula con los mensúes conchabados y enviados a la selva a principios del siglo XX.

En el imaginario social prevalece las connotaciones que hacen del mensú al sujeto sufrido, pobre y abandonado a su suerte. Muchos estudiosos han destinado extensas páginas para ilustrar las pésimas situaciones que enfrentaban, los poetas les han dedicado estrofas -que hoy son clásicos de la música popular- rememorando esa figura aguerrida, e incluso el relato de sus condiciones de vida llegó al cine nacional.

Los yerbales y obrajes fueron testigos de las injusticias y de las condiciones inhumanas a las que eran sometidos por los capangas leales a los poderes y por las precarias políticas estatales destinadas al sector. Seguramente las páginas más completas dedicadas a exponer la terrible realidad de este sujeto fueron escritas por José Elías Niklison en “Vida y Trabajo en el Alto Paraná” a pedido del Departamento Nacional del trabajo allá por 1914. La obra es una denuncia hacia los mecanismos empleados para someter y esclavizar al mensú. Tampoco pueden faltar las referencias a Alfredo Varela y su “Río Oscuro” o a la gran obra de Rafael Barret “Lo que son los yerbales”.

Las investigaciones actuales aducen que es parte del sentido común de nuestra región reconocer que el mensú representa el antecedente histórico del actual tarefero.[1] Las transpolaciones en historias son muy tediosas al igual que las comparaciones. Lo que no se puede negar es que las tareferas y los tareferos constituyen el sector más postergado de la agroindustria yerbatera, amen a que cuentan con sindicatos y leyes laborales. Dueños de una identidad propia y símbolo del trabajo duro y el esfuerzo constante, los cosecheros demandan un mayor reconocimiento por tan importante labor, al tiempo que precisan que sus condiciones de trabajo mejoren día a día.

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.


[1] Rau, Víctor (2011): Cosechando yerba mate. Estructuras sociales de un mercado laboral agrario en el nordeste argentino. Buenos Aires, Ediciones CICCUS.