El aparato represivo de la dictadura en Misiones

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El 24 de marzo de 1976 se produjo el último golpe cívico-religioso-militar de nuestra historia. El nuevo gobierno instauró un régimen del terror con el objetivo de imponer un modelo económico neoliberal y una cultura conservadora y retrógrada. Se suprimió el sistema democrático, se clausuró el régimen federal y se cercenaron las libertades públicas. La Argentina fue escenario del terrorismo de Estado y Misiones no estuvo ajena a ello.

Esa misma noche fue depuesto el gobernador Miguel Ángel Alterach, siendo reemplazado por el primer interventor de la dictadura, el coronel Juan Antonio Beltrametti, quien el 23 de abril de 1976 fue suplantado por el capitán de navío (R) René Buteler. A este último le cabría la mayor responsabilidad en el montaje y la ejecución de la represión ilegal.

El regimiento de infantería de monte 30, de Apóstoles, será la cabecera del área 232, correspondiente a la zona militar 2 (Litoral), subzona 23. Desde el sur provincial se orquestó y puso en funcionamiento la maquinaria del terror.

La represión en Misiones se concentró en el movimiento agrario y en sus aliados políticos, en especial la Juventud Peronista y la Unión de Estudiantes Secundarios. El 50 por ciento de la primera comisión directiva del Movimiento Agrario Misionero fue víctima de la dictadura y el candidato a vicegobernador del Partido Auténtico y el primer candidato a diputado, Juan Figueredo, fueron asesinados durante el proceso.

Al igual que en todo el país, en Misiones funcionaron decenas de centros clandestinos de detención. Desde comisarías, hasta simples taperas utilizadas para torturar prisioneros, como las Casitas del Mártires y del Rowing, en Posadas. El principal de ellos fue la Jefatura de Policía, ubicada en pleno centro de Posadas.

En nuestra provincia se registraron 60 casos de desaparecidos, además de cuatro misioneros asesinados en la masacre de Margarita Belén. La mayoría de los secuestros se produjo entre marzo y octubre de 1976, con un total de 600 presos políticos, algunos de los cuales permanecieron en esa condición hasta el retorno de la democracia. El mes de octubre fue particularmente intensivo en el secuestro de personas. Muchos de los detenidos, luego de ser blanqueados, fueron alojados en la cárcel de Candelaria o en la Unidad Federal N° 7 de Resistencia.

Otro fenómeno represivo que tuvo gran vigencia en Misiones, fue el Plan Cóndor. En Posadas funcionó el Plan en el mismísimo consulado paraguayo, bajo la conducción del cónsul durante dos décadas, Francisco Ortiz Téllez, que había sido jefe de policía en Paraguay durante la presidencia del dictador Alfredo Stroessner.

Está comprobado que el cónsul tenía una red de “Pyragüé” (informantes) y que mantenía reuniones con los jefes militares de la época, en especial con Francisco Javier Molina, jefe de la Policía Federal en Misiones.

Por Pablo Camogli.