El manejo del color en las Misiones

Misiones Jesuiticas

Ser pintor era en los pueblos misioneros era como ser un alquimista. Los jesuitas y los indios aportaron cada uno sus conocimientos. Los jesuitas trajeron o hicieron traer plantas o polvos minerales de Europa. Así que había una amplia variedad. Se sabía que de casi todos los minerales y vegetales se podía extraer  un aceite mediante diversos procedimientos como cocción a diversas temperaturas. Sánchez Labrador explica que es fácil mudar de un color a otro.

Según Sánchez Labrador los colores de las plantas se reducen a verde, amarillo, rojo (que se llama encarnado), purpura (morado o violeta), azul, negro y blanco. El verde lo consideraba un producto del aceite del jugo de las hojas. Se puede hacer con el tornasol [planta de tallo grueso, alto y derecho, hojas pecioladas, en forma de corazón, flores amarillas y fruto con muchas semillas negruzcas y comestibles (pipas), más conocida como girasol], semejantemente molido con el mismo aceite. Para este sacerdote un poco de agua, aceite de tártaro, y jarabe de violeta también daba un pleno color verde. El extracto de azafrán y el color que se saca de las bayas de la espina magna o espina judaica, llamado de los pintores zumo verde, así uno como otro surtirá buen efecto disuelto en la orina y en la cal viva y quedan tolerables en el espíritu del vino.  El amarillo se hace con gutagamba                          [árbol de la India del que fluye una gomorresina sólida de color amarillo], molida con el mismo aceite. También se lo conseguía del aceite de tomillo (también utilizado como planta medicinal y como hierba aromática)  si se lo mezcla con vinagre destilado. Avisa que con excesiva cantidad de agua se pierde el color. Recuerda que amarillo con azul daba verde. En tanto que el rojo da verde mezclado con aceite tartano, una poción que vuelve a mudarse a rojo con vinagre destilado. El color encarnado y el polvo finísimo de grana, salen del mismo modo bien en los mismos licores.  Sale de la sangre de drago [la sangre de drago es una brillante resina roja que se obtiene de diferentes especies de cinco distintos géneros botánicos: croton, dracaena, daemonorops,pterocarpus; y también de calamus rotang. La resina roja se usaba en tiempos antiguos como barniz, medicina, incienso, y tintura], molida con aceite de saxo o de piedra y dejada en infusión por tres días para que se deslíe del todo La sangre de drago queda excelente en espíritu de vino, también suministra una tintura de palo índico o Brasil dentro del mismo espíritu.  La sangre de drago en lágrima, mezclada con la orina da un color muy hermoso.

El púrpura debía surgir de la mezcla de los aceites de las plantas con sal amoníaca y del aceite de tomillo con el aceite de tártaro. Este último es denominado aceite empireumático. La palabra deriva del latín: empyreuma, que significa olor a humo o brasas. Al calentarse tiene una serie de olores a azúcar quemado, humo, alquitrán y yodo. El azul sale de flores azules que mezcladas con substancias alcálicas da un color verde y mezcladas con substancias ácidas da un color rojo. El cardenillo, conocido como verdín​ o verdete, también conocido como verdigrís, es una pátina de color azul verde semisaturado similar al turquesa que se forma sobre superficies de cobre o de alguna de sus aleaciones, como bronce o latón. Esta pátina suele ser una mezcla de acetatos de cobre .Muy usado durante la etapa misionera por los pintores y por los hechiceros como veneno.Las flores azules de achicoria (Cichorium intybus, la escarola o achicoria común, es una planta herbácea perenne de la familia de las asteráceas; procede originariamente del Viejo Mundo, donde se reproduce de manera silvestre en los prados y campos en barbecho, así como a la vera de los caminos) se mudan en color rojo con el ácido de hormigas. El ácido fórmico fue aislado en 1671 por primera vez por el naturalista inglés John Ray destilándolo a partir de un montón de hormigas rojas (Formica rufa) machacadas.​​​​ Este ácido es el que inyectan algunas especies de hormigas al morder y abejas al picar. De ahí el nombre de fórmico (del latín formica, hormiga). La piedra azul disuelta en una cantidad seis veces mayor de espíritu de vino, o de lejía urinal de arriba y aquel color que los pintores italianos llaman sorcino, disuelto en la lejía de ceniza de leña común. 

El negro, para Sánchez Labrador, es en realidad un color violáceo lleno. Sin embargo Montenegro recomienda para teñirse el pelo de negro piedra infernal (Nitrato de plata) disolviendo los polvos en medio pocillo de vinagre. Con este líquido se humedecerá un pincel o brochita para untar los dientes del peine y peinarse el pelo. Así queda teñido al momento que se seque. Montenegro especifica que si esta operación se hace al sol más breve queda negro el pelo.

El blanco puede salir de rosas rojas mediante humo de azufre.El blanco, o yeso mate se compone de este modo: siendo a propósito el agua de cola dicha, se toma yeso crudo, se raspa con un cuchillo, y se muele sobre la piedra de pintores: deslíese, o se hace derretir la cola calentándola al fuego, se aparta de este y luego se hecha en el yeso tanta, cuanta sea suficiente a hacer una masa espesa como una torta; déjese así en infusión por medio cuarto de hora; remuévase, o se menea después muy bien con una broca, o pincel de cerdas de puerco; este será muy bien yeso mate.

El dorado para dorar maderas [escultura y retablos] resulta de componer un bellísimo fondo para poner sobre el oro. Lo primero ha de estar muy lisa la madera que se quiere dorar.  Segundo, se le han de dar nueve o diez manos de yeso mate.  Cuando este yeso estará bien seco se refregará con un tamiz o con las hojas de caaimbe, para que esté más liso. Antes de pasar el blanco se deberá bañar la obra con cola de piel de cordero dos o tres veces. Esta capa hará que se fortalezca y que el blanco se pegue mejor. Entre tanto que se seca el yeso mate se tendrá la dicha cola tibia al fuego con mucha agua y en ella se mojará una tela delicada, que exprimida un poco, se pasará ligeramente sobre el yeso mate. Tercero, hecho esto se darán sobre el blanco dos o tres manos de bol armenio (ytapita) [Arcilla (tierra bolar) procedente de Armenia, pulverizada, lavada y después empastada nuevamente y pigmentada en tres colores principales: rojo, amarillo y negro. El Bol Arménico para dorar así preparado se presenta con un aspecto de pasta arcillosa que garantiza al dorador una aplicación estable y perfectamente] [seguramente se utilizaría alguna tierra misionera similar] destemplado con cola de retal [la cola hecha con recortadura del balde para preparar el color al temple y aparejar el lienzo y pieza del dorado bruñido], o retazos de guantes, u otras pieles limpias y blancas, y aún más manos, si fueren necesarias. Bien seco el bol, se pasará por sobre él un paño de lino enjuto, apretando la mano hasta que el bol quede lustroso. Cuarto, después se baña con aguardiente fuerte, usando para esto un pincel. Quinto, después se va aplicando el oro con presteza sobre los sitios humedecidos. Sexto, cuando todo estará bien seco, se bruñe [lijar].

Hay algunos colores, que requieren ser extendidos o esparcidos en seco o enjutos y sin ser mezclados.  Estos son la sangre de drago purísima para color encarnado, el gambogio o guta gamba, para amarillo; la cera verde para verde, el azufre común y el pez y la trementina para un color oscuro.

Finalmente se hacen con el mármol y con otras especies de piedras coloridas ciertas especies de pinturas, compuestas de muchas piedras pequeñas, juntas ordenadamente entre sí. A falta de piedras naturales, se usan a veces las piedras artificiales.  Cuando se trabajan tales pinturas se tiene a la vista un cuadro pintado, que guía y dirige al artífice para colocar los colores.  Tanto más fina y delicada saldrá la obra, cuanto las piedras fueren más pequeñas; porque entonces podrá recibir las tintas o coloridos que querrán dársele.  Conviene advertir que estas piedras no presenten una superficie demasiadamente lisa y reluciente: porque los rayos de luz que reflectaría muy vivamente impedirían que no se distinguiesen los colores en esta especie de pintura a lo mosaico.

Bibliografía

Montenegro, Pedro de, SJ (1710) (facsimilar). Materia médica misionera.

Sánchez Labrador, José, SJ (1771) (facsimilar) Paraguay Natural Ilustrado.  Ravena.

Por Dr. Norberto Levinton, especial para MTH