El surgimiento de las provincias del Litoral

Andresito

Entre 1811 y 1813 fue tomando forma el proyecto artiguista, que quedaría claramente definido en las  Instrucciones a los diputados designados para representar a la Banda Oriental en la Asamblea del Año XIII. Independencia absoluta, República y Confederación se configuraron como objetivos del principal programa político alternativo al centralismo porteño. Para lograr mayoría en la asamblea, Artigas pretendía llevar adelante una estrategia conjunta con los representantes del Paraguay.

Paraguay había proclamado su independencia en 1811. En este punto es necesario hacer una aclaración conceptual: la palabra independencia, en esa época, tenía varias acepciones posibles. Podría significar, obviamente, emancipación respecto a España, pero en este caso no implicaba necesariamente una separación de carácter nacional. Los revolucionarios asuncenos sugirieron mantener la vinculación con otras provincias, pero conservando su autonomía (es decir, su “independencia”) en el marco de una Confederación. Por eso, Artigas dos años después consideró que podría obtener su apoyo. Para 1813, sin embargo, había crecido el liderazgo de Gaspar Rodríguez de Francia, quien se mostró favorable a una política de carácter aislacionista, por lo cual no envió diputados a Buenos Aires. Expulsados los diputados orientales, quedó abierto el camino que conduciría a la guerra civil.

Al no poder contar con el apoyo del Paraguay, Artigas debió reinventar la revolución, buscando nuevos aliados. A lo largo de 1813 la conflictividad creció en los campos de Entre Ríos y el sur de Misiones, y a principios de 1814 se inició un enfrentamiento militar a gran escala. El 20 de enero de 1814 José Artigas abandonó el sitio de Montevideo, iniciando su enfrentamiento a Buenos Aires. La Asamblea, en esos mismos momentos, unificó las facultades ejecutivas en un Director Supremo, cargo que ocupó Gervasio Antonio Posadas, quien inmediatamente procedió a declarar a Artigas desertor y traidor a la patria, ofreciendo 6.000 pesos a quien lo entregara vivo o muerto a las autoridades.

El efecto fue opuesto al esperado: en pocos meses, Artigas dominaba prácticamente todo el Litoral, y casi simultáneamente, proclamaron su independencia “absoluta y relativa” Entre Ríos y Corrientes, aliándose con la “Provincia Oriental”. “Independencia Absoluta” en tanto emancipación de España, “Independencia Relativa” como proclamación de la autonomía y libre determinación, a lo cual se le sumaba un tercer sentido: el de separación de la antigua intendencia de Buenos Aires, a la que hasta entonces estaban sujetos los territorios.

En menos de un año, el pensamiento de Artigas en cuanto a la independencia sufrió un sutil, pero significativo cambio: en 1813, a través de las Instrucciones, se había propuesto una declaración conjunta de todas las provincias. Pero cuando esa posibilidad se frustró, concibió la alternativa de que las provincias la proclamaran localmente, tal como lo había hecho Paraguay en 1811, para luego avanzar hacia una alianza que, a través de un futuro Congreso General, diera forma a la Confederación y, eventualmente, sancionara una Constitución. En todo este proyecto, siempre estuvo muy presente el proceso vivido en la conformación de los Estados Unidos, particularmente las ideas de Jefferson y Payne.

Tras proclamar su independencia, Entre Ríos y Corrientes solicitaron la “protección” de Artigas. Quedó así conformado el Protectorado o Liga de los Pueblos Libres. Ésta no era una Confederación, sino un paso previo a la conformación de la misma: una alianza ofensiva y defensiva tendiente a enfrentar a los centralistas e impulsar la convocatoria de un nuevo Congreso General de todas las provincias, que era el que debía, en última instancia, organizar la Confederación. Por eso no hubo un acta de conformación: la incorporación a la Liga se reducía al pedido de amparo a Artigas, quien a partir de entonces comenzó a detentar el título de “Protector de los Pueblos Libres”.

Los “Pueblos Libres” no eran solo las provincias-estado integrantes, sino que se preveía una organización descentralizada también al interior de las mismas. Esto explica las constantes recriminaciones de Artigas al Cabildo de Corrientes, que se mostraba poco dispuesto a convocar a un Congreso Provincial con representación de los pueblos del interior. La historiadora uruguaya Ana Frega sostiene que se consideraba la alianza de cada uno de los pagos, comandancias y parroquias que construían una Provincia compuesta por pueblos libres.

Buscando frenar el avance del artiguismo, el Director Supremo elaboró el denominado Decreto Posadas (10 de septiembre de 1814), que establecía la “creación” de las Provincias de Entre Ríos y Corrientes. Es decir, aprobaba una condición que las provincias ya habían asumido por sí mismas, pero con una diferencia fundamental: según el sistema artiguista, las provincias asumían su autonomía y libre determinación, y según el Decreto Posadas, era el gobierno central el que les otorgaba esa condición, reservándose el derecho de designar a las autoridades locales.

Poco después, la llegada de Andrés Artigas al gobierno de Misiones y la incorporación de Santa Fe y Córdoba marcarían el punto culminante de la Liga de los Pueblos Libres.

Por Mgtr. Oscar Daniel Cantero, especial para MTH