El tarzán misionero

Contame una Historia

Visitando una mañana el archivo de la gobernación de Misiones, encuentro en una vitrina, una vieja revista suplemento del Diario “El Territorio” me siento a hojearlo y tenía una nota que me llamó sumamente la atención, dicha nota era del 29 de septiembre de 1991, de Fuma Bonifato.

A continuación, la transcribimos:

"Nosotros también tuvimos nuestro tarzán, se oyó reflexionar a un jubilado en rueda matinal de la plaza 9 de Julio, evocando aquel episodio que tuvo como protagonista a un extraño sujeto, solitario, suerte de anacoreta que vivió en la zona del Alto Uruguay. Su relato pareció excesivamente fantástico poco real. No obstante, y por casualidad, el periodista conoció a un gendarme retirado que de pronto contó que le cupo participar en el apresamiento del HOMBRE MONO DE ITACARUARÉ.

René Urien tiene hoy 71 años y se retiró con el grado de suboficial mayor.
Vive en Posadas, a donde regresó después de haber andado por aquí entre 1942 y 1951.
Su primer destino fue campo de mayo desde donde se trasladó a Concepción de la Sierra y posteriormente a Itacaruaré.

Era jefe el oficial Francisco Small y nuestra jurisdicción comprendía la costa del río la isla chica donde funcionaba una escuela, Machadiño Invernada y otros parajes.
Un día llegó el director de la escuela 32, de apellido Escalada- siguió recordando para informarnos que los chicos andaban muy asustados, porque habían visto a un extraño, más parecido a un mono que a un humano, de pelo largo, totalmente desnudo, se les cruzaba por las picadas gruñía y los asustaba. Así como aparecía desaparecía sin dejar rastros.

Se informó a la superioridad y de Buenos Aires vino la orden de apresarlo, evitando que se lo lastimara. Se formó un grupo a caballo y con carpas machetes, binoculares, una provista como para una semana.

En más de una oportunidad lo vieron moverse por el tupido follaje y la capuera hasta que el sexto día, en cercanías a una especie de cueva de piedras, lo localizamos.
Nos adelantamos y el fulano se desprendió de lo alto gritando con una voz ronca y saltando como un gato, su cuerpo tostado, sin ninguna ropa las uñas de sus manos parecían de tigre, el pelo sucio, ensortijado y largo, cuando lo agarramos apenas pudimos reducirlo, tenía una fuerza descomunal.

En un carro polaco lo llevamos hasta la seccional de Itacaruaré, en todo el trayecto no dejaba de gruñir...

VIDA EN EL MONTE Y MUERTE EN LA CIUDAD.

Como vivía de lo que encontraba en el monte, probablemente frutos silvestres, cazando animales con trampas pescando en arroyitos afluentes del Uruguay, durmiendo bajo el cielo estrellado. Según cuentan, su imagen pronto se deterioró, tornadose penosa, apenas toleraba el pantalón como única prenda, ni comía ni bebía.

En esas condiciones fue traído a Posadas y alojado en la comisaría donde funcionaba un hospicio para enfermos mentales. Quizá se encuentre antecedentes en los anales policiales...
Murió de tristeza, en el manicomio de Villa Lanús con casi 30 años
Su nombre era PACIFICO BATISTA, oriundo de Puerto Vermelho...
Sucedió allá por 1943 o 1944".

Por Leo Duarte, especial para MTH.