Ignacio Mbaibe, Comandante de Candelaria

Andresito

Tras el combate de Candelaria (12 de septiembre de 1815), Andrés Artigas ocupó la costa sudoriental del Paraná, hasta entonces en manos paraguayas. Cuando retornó a Santo Tomé, dejó al mando de la zona con el cargo de Comandante de Candelaria a Manuel Miño. Un año después lo reemplazó en la función un guaraní Ignacio Mbaibe. Para la importante labor de controlar la frontera con el Paraguay, evidentemente el comandante Guacurari eligió a una persona idónea y de su completa confianza. Pero ¿quién era Don Ignacio Mbaibe?

Ignacio Mbaibe pertenecía a una influyente familia de caciques de Concepción, cuya importancia se ve reflejada en el hecho de que su nombre encabezaba los padrones de su pueblo en los últimos años de dominación española. De hecho los Mbaibe (o Baybe) aparecen como caciques ya en padrones del siglo XVII. Concepción, a su vez, ejercía una suerte de hegemonía regional sobre otros pueblos, que se extendía a todo el Alto Uruguay, la cual se remontaba a la época de la propia fundación. En diferentes momentos, particularmente durante la guerra guaranítica, se evidenció la influencia que ejercía el pueblo, del que surgieron líderes tan destacados como los Ñeenguiru.

Al iniciarse el siglo XIX Ignacio Mbaibe accedió al cargo político más importante al que podía aspirar un líder guaraní: fue Corregidor de Concepción. Luego sería Alcalde de Primer Voto del Cabildo, y en 1810, al producirse la revolución, era nuevamente Corregidor. Como tal, se reunió personalmente en Itapúa con Manuel Belgrano para presentarle el apoyo de su pueblo a la Revolución cuando éste dirigía su expedición al Paraguay.

A partir del Reglamento de Belgrano se dispuso la organización de milicias locales en cada uno de los pueblos, las cuales serían dirigidas por los Corregidores. Por ello, Ignacio Mbaibé se convirtió en el Comandante de Concepción, y como tal, colaboró estrechamente con el Teniente de Gobernador Celedonio del Castillo para la militarización de los pueblos del departamento. Su desempeño fue tan destacado que Castillo solicitó que se le diera el grado de Capitán. Cabe tener en cuenta que el pertenecer a un linaje de caciques no implicaba que automáticamente se grados altos dentro de las milicias. En este aspecto jugaban otros factores, sobre todo la idoneidad, la lealtad y el coraje. Como sostiene Pablo Camogli en su tesis de maestría, había oficiales que no pertenecían a familias de la elite, así como algunos familiares de caciques podían ser simples soldados. Entre ellos, Christóbal Mbaibe, con toda seguridad pariente cercano del corregidor de Concepción, quien se desempeñó como soldado en la expedición auxiliar enviada por Andresito a Santa Fe en 1818.

En 1812, Ignacio Mbaibé colaboró en el envío guaraníes para ser incorporados al Regimiento de Granaderos a Caballo por pedido de San Martín y, al llegar Andresito al gobierno, posiblemente su participación haya sido importante para expulsar a los paraguayos de los departamentos de Concepción y Candelaria.

Mientras se desempeñaba como Comandante de Candelaria, en enero de 1817 se desató el devastador ataque las fuerzas portuguesas a los pueblos del Uruguay. Andresito, que se encontraba en Yapeyú, debió retirarse hacia La Cruz, y desde allí hasta el Miriñay, donde se estableció con sus fuerzas en la Capilla del Rosario. Mbaibé no pudo reunirse con él por el camino del Uruguay, donde se encontraba el grueso de las fuerzas de Chagas, y no pudo evitar que los enemigos saquearan su pueblo natal y todos los cercanos a la frontera portuguesa.

Mbaibé decidió reunirse con Andresito por un camino poco habitual: bordeando el Estero del Iberá, en los límites con Corrientes, con el objetivo de llegar al Miriñay. Pero en el camino fue atacado por un contingente portugués al mando del Teniente Luiz de Carvalho. En el combate de Ibiritingay (10 de febrero de 1817) las fuerzas misioneras fueron derrotadas con un saldo de 44 muertos, que se sumaron a las 33 bajas de un encuentro anterior de una partida guaraní con la avanzada portuguesa. Estos fueron los principales enfrenamientos armados durante el ataque portugués de principios de 1817. Mbaibe intentó retirar hacia Caa Catí, pero su comandante no lo autorizó, por lo que marchó hacia Ita Ibaté, y consiguió resguardarse en Itatí. Algunos comandantes de frontera correntinos no sólo no auxiliaron a las fuerzas guaraníes, sino que colaboraron estrechamente con los portugueses, con cuyo apoyo pretendían sacar a Corrientes de la órbita del artiguismo.

Finalmente, Mbaibé logró reunirse con las fuerzas del Comandante General Andrés Artigas en el recién fundado pueblo de Asunción del Cambay que, ante la destrucción que sufrieron los antiguos pueblos jesuíticos, pasó a convertirse en la nueva capital de Misiones. En los años siguientes participaría en la campaña de ocupación de Corrientes y en el segundo intento de recuperación de las Misiones Orientales. A diferencia de Andresito, que fue tomado prisionero, y de Vicente Tiraparé, que cayó en combate, Ignacio Mbaibé logró retornar con las dispersas tropas misioneras.

En una reunión general realizada en Asunción del Cambay con la presencia del propio José Artigas, las tropas misioneras sobrevivientes fueron reorganizadas y puestas bajo el mando del nuevo Comandante General Pantaleón Sotelo. El objetivo central era organizar una fuerza que resultara lo suficientemente poderosa como para hacer un nuevo intento de desalojar a los portugueses de la Banda Oriental. El resultado sería una nueva catástrofe: en Tacuarembó (22 de enero de 1820), las fuerzas artiguistas serían destrozadas, dejando en el campo de batalla más de 500 muertos, entre ellos, el propio Comandante Sotelo.

No se tienen noticias de Mbaibé después de Tacuarembó. Jorge Francisco Machón sostuvo que posiblemente haya muerto en esa batalla. Según sus palabras, fue un “heroico final para este valiente hijo de Concepción, que participó activamente del sueño revolucionario de una Patria Grande”.

Por Mgtr. Oscar Daniel Cantero, especial para MTH.