La inauguración del estadio de Mitre

Contame una Historia

El 9 de julio de 1968, el club Bartolomé Mitre de Posadas inauguró su estadio del barrio Rocamora, con un partido frente a River Plate, que se constituyó en un gran acontecimiento para el deporte misionero. El conjunto capitalino arribó a la provincia con su plantilla completa y una delegación encabezada por el presidente de la institución, Julián William Kent. El evento atrajo la atención de la revista El Gráfico, por entonces, la más importante publicación dedicada al deporte en la Argentina.

En la edición N° 2445 del 16 de julio de 1968, El Gráfico dedicó una página entera, la 65, a la visita de River y a “Un estreno histórico”, según el título de Héctor Onesime, el cronista enviado especialmente. La nota se acompaña con cuatro fotos: una aérea del “Monumental” de Rocamora, otra con el ómnibus del plantel millonario rodeado de público, una de Ramón Ríos, jugador de Mitre y, finalmente, una bellísima imagen futbolera con el genial Amadeo Carrizo desparramado en el piso ante el amague del delantero mitrista.

El periodista destaca el fervor popular ante la visita, por primera vez a la provincia, de uno de los grandes del fútbol argentino. Desde la llegada del plantel, hasta su regreso a Buenos Aires, una multitud acompañó cada paso de los millonarios. En la imagen se puede observar a un gentío rodeando el campo de juego y sobre muros y techos. A eso hay que agregarle lo que serían las tribunas de cemento, con capacidad para otras 8.000 personas.

El partido concluyó 2 a 2 y la crónica indica de ciertos incidentes provocados por las erráticas decisiones del juez del partido. Lo curioso del caso, es que el primer gol de Mitre, marcado por Walter Bogado, llegó durante una racha de más de 700 minutos invicto en partidos oficiales que llevaba el gran Amadeo y que Carlos Bianchi le cortaría poco después.

El cierre de la nota describe la sensación que se llevó Onesime de Posadas. “Allí queda el bautismo brillante que Mitre ambicionaba para su nuevo estadio. Allí queda una realización que ejemplifica el esfuerzo provinciano para ampliar las fronteras de nuestro fútbol. Allí queda una sonrisa plena de orgullo y fe. ¡Gracias, Misiones!”.