La yerba mate argentina en el mundo

General

El cultivo de la yerba mate en la Argentina se localiza exclusivamente en el Nordeste del país, donde la provincia de Misiones concentra (por razones geográficas e históricas) el 90% de la producción nacional. En tanto actividad económica- social, la agroindustria yerbatera constituye uno de los pilares de la economía regional, al tiempo que el consumo de esta infusión forma parte de la cultura local.

La yerba se incorpora -en forma de cultivo- al mercado nacional a mediados de la década de 1920, como complemento a los productos de la Pampa Húmeda, en el contexto del modelo agroexportador. Sin embargo, desde este periodo, el producto más representativo del NEA, se orienta casi exclusivamente al mercado interno, siendo muy reducidos los índices exportables, pero que no dejan de representar valores importantes de ingresos para el sector. 

La consumición presenta antecedentes históricos que se remontan al periodo prehispánico y está presente en varios países de América del Sur. Los hábitos de consumo varían de país en país y se modifican también con el devenir del tiempo. En la Argentina son pocos los hogares donde no se toma mate. En sus inicios estuvo relacionado como una costumbre popular o de clases bajas, pero fue traspasando esos límites para constituirse en la infusión nacional y en la actualidad trasciende los distintos estratos sociales. En Chile en cambio, la bebida estaba asociado más bien a las clases pudientes, quiénes lo preparaban en mates de platas o vasijas con un sello distintivo; actualmente también logró traspasar a otros sectores y regiones del vecino país. En Uruguay el hábito del mate es característico en todo el país, hecho que explica el nivel más alto de consumo per cápita de la región. Brasil y Paraguay en tanto países productores, también presentan guarismos elevados de consumición. 

Más allá de las fronteras de América del Sur, la yerba mate se fue posicionando en distintos mercados, algunos de ellos exóticos como en Asía o Medio Oriente. La historia indica que el mercado externo presenta antecedentes que datan desde la década de 1930. Los Estados Unidos representan uno de estos destinos. Aunque el dato de color más relevante del periodo está asociado a la exportación hacia Alemania. Este país importó 1.332.000 kg en 1932, en un intento de sustituir el consumo del té en las filas del ejército, debido a las situaciones conflictivas que mantenía dicha nación con las demás potencias europeas.[1]

El mate está presente en lugares muy distantes de su lugar de origen, como lo son el caso de Siria y Líbano, principales destinos de la exportación nacional. En dichos lugares el mate se consume con características similares a las costumbres sudamericanas. En Europa, la yerba mate de origen argentino está presente en Francia y España. Los Estados Unidos continúan recibiendo el producto, aunque la modalidad de presentación varía de región en región.

Nuevos mercados aparecen en el horizonte, siendo la India el ejemplo más reciente de nuevos destinos. La expansión del producto va directamente relacionada con la posibilidad de hacer conocer usos y costumbres ancestrales de nuestro pueblo, convergiendo historia y presente. 

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.

Imagen: Doña Apolonia Zapata, Río Cuarto, Córdoba, 1938

Fuente: Archivo General de la Nación


[1]Revista de Economía Argentina (1940): El problema de la yerba mate, Buenos Aires, N° 261