Las últimas campañas de Campbell

Andresito

El marino irlandés Peter Campbell (o Pedro Campbell, como él mismo firmaba, castellanizando su nombre) era en 1818 uno de los principales referentes del artiguismo en  Corrientes y en toda la costa del Paraná, que mantenía libre de enemigos al mando de su flota. El propio Andrés Artigas lo había nombrado “Comandante de la Marina Artiguista”, y como tal, habría de jugar un papel sumamente importante en los últimos años de la Liga de los Pueblos Libres.

Al producirse un nuevo ataque de las fuerzas directoriales a Santa Fe en 1818, se activó la defensa solidaria de las provincias integrantes del Protectorado. Desde Goya, Andrés Artigas organizó una fuerza compuesta por guaraníes y correntinos que sería dirigida por Francisco Javier Siti, destinada a auxiliar a Santa Fe. La flota de Campbell tuvo la tarea de transportarse hasta su destino, al tiempo que se enfrentaría a la flota porteña con el fin de obligarla a levantar el bloqueo de Santa Fe.

Las fuerzas del líder irlandés eran sumamente versátiles: aunque no eran marineros especialmente entrenados y su fuerte era el ataque sorpresa con abordaje, podían desempeñarse como fuerzas en tierra, a veces como infantería, y otras como caballería. Las fuerzas directoriales padecieron en varias ocasiones entre 1818 y 1820 la eficacia de esas fuerzas irregulares y a primera vista anárquicas, que compensaban la falta de pertrechos  con dosis generosas de coraje. Campbell podía atacar por el río a la flota de Hubac que sitiaba Santa Fe, para inmediatamente desembarcar y atacar por tierra a las fuerzas de Balcarce o Viamonte. Hubo ocasiones en las que el entusiasmo de las montoneras navales mestizo-guaraníes dirigidas por el caudillo rojo las llevó a adentrarse en territorio de la provincia de Buenos Aires, hasta amenazar incluso San Nicolás, como ocurrió en diciembre de 1818. Igualmente sorprendente era su resistencia y el dinamismo: tras atacar a algún comandante porteño, podían retroceder rápidamente, embarcar y auxiliar nuevamente a Santa Fe. O podían retornar hacia Corrientes para neutralizar connatos de rebelión locales, o alejar la amenaza de los indígenas chaqueños.

En 1819, incluso Pedro Campbell llegó a ocupar el mando general de la Provincia de Corrientes, en momentos en que el gobernador Juan Bautista Méndez participaba de la reunión convocada por José Artigas en Asunción del Cambay. El momento se caracterizaba no sólo por las guerras externas contra Portugal y Buenos Aires, sino también por la fuerte conflictividad interna. Establecido el orden en la ciudad, Campbell se dedicó a recorrer los campos correntinos disolviendo los últimos restos sobrevivientes de las rebeliones de Vedoya y los Hemanos Escobar, que se habían producido en los años anteriores.

Restablecido el orden interno, Campbell un vez más se embarcó con sus hombres para participar de la nueva campaña contra Buenos Aires. Divididas las fuerzas confederales en dos frentes, Misiones y la Provincia Oriental se movilizarían para enfrentar a los portugueses, al tiempo que Santa Fe y Entre Ríos dirigirían sus tropas hacia el arroyo del Medio, histórico escenario de los enfrentamientos contra Buenos Aires. A ese frente se dirigió Campbell, quien tuvo una activa participación en la batalla de Cepeda (1° de febrero de 1820), que significó la derrota y disolución del gobierno directorial. Inmediatamente después de la victoria, el Comandante de Marina regresó a Santa Fe, embarcó y atacó una vez más a la escuadra de Ángel Hubac, que todavía resultaba amenazante en el río. El almirante francés logró derrotar a Campbell en una sangrienta batalla que terminó siendo pírrica, ya que, debilitados, los porteños debieron replegarse gradualmente y a los pocos días murió el propio Hubac, cuyas piernas habían resultado destrozadas durante el combate.

La victoria de las provincias del Litoral fue efímera: pronto se reiniciaría la guerra civil, esta vez entre Artigas y Ramírez, el ascendente caudillo vencedor. Corrientes se mantuvo, aunque tibiamente, en del lado de Artigas. Y también lo hizo Campbell, que se convirtió así en uno de los pocos líderes que mantuvo su lealtad respecto a Artigas hasta el último momento.

Una vez iniciado el camino de Artigas al exilio paraguayo, Ramírez dejó de considerarlo una amenaza y centró su atención en la conquista de Corrientes. Al tiempo que se dirigía a tierra a esa ciudad, por el Paraná avanzaba una escuadra de apoyo dirigida por Manuel Monteverde y compuesta básicamente por fuerzas porteñas, ahora aliadas de Entre Ríos. Campbell hostigó activamente a los invasores, pero no pudo detener su avance. Al mismo tiempo, Méndez se rindió y entregó su gobierno sin oponer resistencia. Una vez controlada la situación, Ramírez dispuso la detención de Campbell.

Inmediatamente, el flamante Supremo Entrerriano entregó a las fuerzas paraguayas a Campbell. Quizás esperaba con ello atraerse a Gaspar Rodríguez de Francia como aliado, o tal vez anhelando que le entregara a Artigas a cambio. Lo cierto es que el Dictador paraguayo apresó a los entrerrianos que llevaban a los prisioneros y ni siquiera le respondió a Ramírez. Con Campbell hizo casi lo mismo que con Artigas poco antes: le perdonó la vida e incluso lo liberó aunque sin permitirle salir del Paraguay. Campbell, por tercera vez en su vida, volvió a su antiguo oficio de curtidor en Pilar. Allí terminó sus días en 1832.

Por Mgtr. Oscar Daniel Cantero, especial para MTH.