Mártires, la próxima excavación arqueológica

Misiones Jesuiticas

Este pueblo fue conformado en 1639 con los indios sobrevivientes de los pueblos de San Joaquín de Ibiticaraí, de Jesús María de Ibiticaraí y de San Cristobal, todos procedentes de la región del Tape. Tuvo dos o tres traslados hasta su ubicación definitiva. Ubicar los lugares temporarios implica una investigación que nos comprometemos a realizar. Tomemos provisoriamente el año de 1704 para las ruinas que hoy conocemos parcialmente por estar recubiertas de malezas. Realizar una excavación arqueológica allí debería ser un compromiso inmediato de la Nación Argentina. Para nosotros sería de gran valor tener a nuestra consideración las ruinas porque tenemos mucha documentación de este pueblo.

Un tema interesante es su arquitectura. En 1714 el pueblo tenía una iglesia provisoria. Para 1722 se estaban juntando los materiales para un edificio nuevo. Hacia 1725 se estaba desarrollando la obra.  Pensamos en el hermano Carlos Franck como uno de los constructores de la iglesia pero no tenemos certeza porque figura como herrero. La construcción no era demasiado sólida como veremos. La obra se terminó cerca de 1730. Lo cual supone escaso tiempo, teniendo en cuenta otros edificios similares, para llegar al estado lamentable del cual informaremos. En 1749 había que hacer otra torre porque la más antigua estaba en situación peligrosa. No sabemos si se hizo una torre nueva. Pero en 1773

la torre exenta de la iglesia ya no existía. Todavía había 30 cuadras de casas.

La iglesia amenazaba ruina en 1785. La estructura estaba fuera de plomo. El peso del tejado y las tormentas de fuertes vientos hicieron que se apartara más de un palmo [medida de longitud equivalente a unos 21 cm, que es aproximadamente la distancia que existe entre el dedo pulgar y el meñique con la mano extendida].Se trataba de 25 varas [medida de longitud equivalente a 835 mm y 9 décimas] de largo el espacio dañado. La iglesia  no sólo necesitaba ese reparo sino que también había que descubrir del todo la techumbre y renovar las maderas rotas y todas las cañas. Además había que entejarla totalmente. Todo el techo estaba apoyado sobre horcones de madera. O sea que ya tenemos fecha cierta para determinados materiales. También debióse renovar toda la pared que servía de mojinete detrás del altar mayor porque la sacristía amenazaba ruina. Asimismo algunos trechos de las paredes laterales y el Baptisterio. Estuvo a cargo un español llamado Francisco Pelayo. Para colmo el 15 de agosto de 1785 cayó una centella (rayo) [fenómeno eléctrico también conocido como esfera luminosa o rayo de bola] sobre la iglesia que quitó parte de la tablazón.

En 1794 un testimonio menciona la existencia de sólo 14 filas de casas. Pero la iglesia ya tenía una nueva torre. El colegio, con dos patios, tenía 17 cuartos en el primero y diez en el segundo.

Es importante saber que el pueblo tenía tres capillas tituladas San Roque, San José y San Isidro en sus márgenes. Un dato para tener en cuenta durante las futuras excavaciones. Tenían techo de tejas. Eso significa que debe de haber huellas de las mismas.

Es decir que las construcciones de Mártires no se destacaron por su solidez. Habrá que tener en cuenta esta caracterización para cuando llegue el momento de incorporar las ruinas de Mártires al Patrimonio de la Humanidad.

Por Dr. Norberto Levinton, especial para MTH.