MTH despide a un maestro

General

A fines de los ’90, quizás en 1997 o ’98, solía recorrer durante horas las librerías de usados de calle Corrientes, en Buenos Aires. En aquella época, la avenida “que nunca duerme” era la meca de los libros usados y, pese a que por lo general no podía comprar nada por falta de dinero, me entretenía con solo revisar las pilas de libros, leer algunas páginas disimuladamente y anotar textos para adquirir en algún futuro incierto.

Por entonces estudiaba periodismo, pero tenía tal curiosidad por la historia que la gran mayoría de mis lecturas eran sobre dicha temática. Por ende, mi paso por las librerías siempre apuntaba a los anaqueles de la historia.

Una de esas noches entré a una librería muy pequeña, que aún sobrevive en ese esperpento en que han convertido a la avenida Corrientes los posmodernos del gobierno local. Todavía tengo el recuerdo vívido del momento en que me topé con un libro verde con bordes naranjas y la imagen de una escultura que me resultó conocida de inmediato. El título: “Andresito Artigas”. El autor: Salvador Cabral.

Por esos azares de la fortuna, tenía algo de dinero y lo compré de inmediato. Ese día conocí a Andresito. Ese día me apasioné con su historia y la de Misiones. Ese día, también, descubrí que nunca me habían hablado de él en la escuela, en los medios o en las reuniones familiares. Cuando leí a Salvador entendí por qué nunca lo habían hecho.

Ese fue Salvador Cabral, uno de los maestros precursores que nos mostró quién fue Andresito, porqué luchó y porqué es merecedor del título de Prócer Provincial de Misiones. Y así lo queremos recordar desde este espacio dedicado a la historia misionera, como un maestro al que despedimos, como un maestro que siempre estará con nosotros en la titánica tarea de reconstruir y difundir nuestro pasado.

Adiós maestro, gracias por tantas historias.

Por Mgtr. Pablo Camogli.