Pantaleón Sotelo y el ejército guaraní en Tacuarembó

Contame una Historia

El 22 de enero se cumplió el bicentenario de la batalla de Tacuarembó, en la que las tropas invasoras luso-brasileñas derrotaron definitivamente a las fuerzas artiguistas, integradas en su mayoría por soldados provenientes de Misiones, al mando del Comandante General de la provincia, Pantaleón Sotelo. Esta batalla clausuró la experiencia revolucionaria del artiguismo en el Río de la Plata, cuyas escasas fuerzas comenzaron un penoso peregrinar por la mesopotamia, el que concluiría en septiembre de 1820 con el exilio del Protector José Artigas en el Paraguay.

Con esta batalla la Banda Oriental quedó integrada al Brasil. Desde mediados de la década de 1810 el imperio asolaba el territorio, en connivencia con el Directorio de Buenos Aires, dispuesto a resignar porciones del antiguo virreinato con tal de doblegar el proyecto alternativo de revolución representado por la Liga de los Pueblos Libres. La disparidad de fuerzas entre el ejército brasileño y el artiguista redujo a una cuestión de tiempo la derrota de los orientales. Ella se produjo aquel 22 de enero de 1820, el corolario de una serie de sucesos adversos que había comenzado con la captura del Comandante General Andrés Guacurarí y Artigas, en junio de 1819.

Las tropas guaraní-misioneras, integradas tanto por originarios como por criollos, en especial correntinos, perdieron más que a su líder. Andresito era la representación del propio Artigas en la zona y sus fuerzas eran, para el esquema estratégico de los Pueblos Libres, una reserva fundamental en la lucha contra el Brasil. Tan es así que luego de la captura de Guacurarí, Artigas se dirigió hacia Asunción del Cambay (ver mapa) en donde se reunió con los guaraníes y se designó a Sotelo como nuevo Comandante de Misiones.

Mientras las tropas federales del santafesino Estanislao López y el entrerriano Francisco Ramírez se movilizaban para derrotar y finiquitar al Directorio, en la batalla de Cepeda, el 1° de febrero de 1820, el ejército de Artigas era cercado por los luso-brasileño. Las tropas estaban bajo el comando del comandante Andrés Latorre, las que se integraban con un nutrido contingente de misioneros, posiblemente cercano a los 1500 hombres, al mando de Sotelo. Otros oficiales de importancia, como Manuel Cayré y Lorenzo Guacurarí, posible hermano de Andrés.

El avance del enemigo fue arrollador. Tan es así que en los días previos había devastado a los artiguistas en la batalla de la Quebrada de Belarmino, en donde las mayores bajas correspondieron a los guaraníes, entre otros, el capitán Lorenzo Ticureí y el ya citado probable hermano de Andresito.

Luego de este combate el enemigo persiguió con intensidad a los restos del ejército artiguista, al que asaltó en su campamento del río Tacuarembó en la mañana del 22 de enero. La versión más difundida indica que el ejército al mando de Latorre fue sorprendido y que sus tropas se encontraban durmiendo, pero ello es improbable si es que la batalla se inició a las 8 de la mañana, ya que las tropas se levantaban al alba, lo que en verano ocurre cerca de las 6 o 6.30.

Lo más probable es que el avance brasileño haya sido tan arrollador que no hubiera forma de contenerlo. Sotelo intentó reagrupar a los misioneros, pero poco pudo hacer y cayó muerto al inicio mismo de las acciones. Esto ocasionó un desbande general entre los artiguistas, que se lanzaron al crecido río con la intención de escapar. La derrota fue total y absoluta.

Según el parte lusitano, murieron 800 artiguistas, la mayoría de ellos guaraníes de las Misiones. Si bien esta cifra parece un tanto exagerada, sí es reveladora de un hecho insoslayable: la mayoría de esos muertos fueron asesinados luego de rendirse o bien cayeron ajusticiados con posterioridad a la batalla.

Artigas y los restos de su ejército se replegaron a Entre Ríos, en donde no encontró la solidaridad de su antiguo lugarteniente Ramírez, quién le hizo la guerra y lo obligó a retirarse hacia el norte, con destino a Misiones. Allí, en el cerro de Santa Ana, el impulsor del proyecto alternativo para la revolución pasará su última noche en territorio de los Pueblos Libres. El 5 de septiembre de 1820 cruzará el Paraná para exiliarse en el Paraguay, donde morirá 30 años después.

Imágenes: Archivo General de la Provincia de Santa Fe

Mapa: Poenitz, E. y Poenitz, A., Misiones, Provincia Guaranítica, Editorial Universitaria, Posadas, 1998, p. 199.

Por Mgtr. Pablo Camogli.