Plano histórico de la Misión de Candelaria

Misiones Jesuiticas

La revisión de archivos españoles nos permite acceder, de tanto en tanto, a verdaderas obras de arte que reflejan porciones del pasado regional. En esta oportunidad, se trata de un plano del pueblo guaraní-jesuítico de Nuestra Señora de la Candelaria, obrante en la Biblioteca Hispánica de la Asociación Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo(AECID), bajo el N° de inventario 2986 CA.

Este plano se difundió como hallazgo documental gráfico, en la revista Cuadernos Hispanoamericanos, N° 793/794 de julio y agosto de 2016. La investigadora María Blanco Conde, Conservadora del archivo AECID, dio a conocer este plano sobre Candelaria, a la que define como “la polis ideal” para los jesuitas. Se trata, según la autora, de una planta trazada en retícula ortogonal ideada en la antigüedad clásica por Hipódamo de Mileto.

El plano de orientación horizontal, mide 51,7 por 75 centímetros y presenta un aceptable estado de conservación. Según la descripción que la publicación hace del mismo, está dibujado a mano con acuarela y tinta sobre papel verjurado, o sea, de buena calidad. Está enmarcado perimetralmente con una “orla laureada neoclásica” de finales de la época de Carlos III. El pueblo aparece rodeado del monte y algunas pequeñas elevaciones, propias de la zona de Candelaria hacia Santa Ana.

En la parte superior derecha, figura un cartel sostenido por dos angelitos con la siguiente leyenda: “Tumpa ci Candelaria Reta / Pueblo de la Candelaria”. A la izquierda aparece otro cartel, con el detalle enumerado de los lugares que se representan en el plano:

  1. Tumparog- Iglesia
  2. Teongue- Cementerio
  3. Payog- Casa de los Padres
  4. Corá- Patio
  5. Aba apohara Cora- Patio de las Oficinas
  6. Corapi- Huerta
  7. Ocárucu- Plaza
  8. Tumparog miri Teongue reheguara- Capilla a donde se llevan los difuntos
  9. Cotiguazu- Casa de Recogidas.

La iglesia era de tres naves, “con cubierta de teja a dos aguas, explica Blanco Conde, presenta una fachada con triple arcada de medio punto, la central mayor que las laterales y que simbolizan la Trinidad y tres puertas. En la parte izquierda del templo, separado del mismo como solía ser su costumbre, una torre que remata en campanario cuyo dibujo deja ver la escalera interior. Esta edificación incluye la Casa de los Padres, un patio, el huerto y por último el cementerio. A su lado, una construcción independiente, la casa de Recogida.

Como en todas las reducciones, en el centro se ubica la plaza, cerrada y flanqueada por cuatro cruceros y uno mayor, sin más adornos pues a menudo se utiliza para celebrar fiestas y procesiones. Hacia este espacio central confluyen las calles por donde se suceden las viviendas a dos aguas de los nativos. Un detalle interesante, es que “frente a la fachada de la iglesia, indica la autora, y separadas por la plaza, dos capillas “a donde se llevan los difuntos”, que se diferencian de las viviendas en esta planta por estar rematadas con unas pequeñas torres y cruz. Es evidente que los jesuitas marcaron claramente los límites de lo público y lo privado, lo sagrado y lo profano”.

Artículo original en: http://bibliotecadigital.aecid.es/bibliodig/es/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=1011148