Santa Ana: la música como parte de la vida cotidiana

Misiones Jesuiticas

Este Pueblo fue fundado en 1633 sobre el río Igay [después río Yacuy] en el Tape. Se mudó en 1638 a la margen derecha del río Paraná cerca del pie del cerro Peruyé y cruzó en 1660 a la margen izquierda, al sur del Pueblo de Loreto. Se ubicó el Pueblo cerca del cerro Santa Ana.

¿Cómo se vinculaba este asentamiento con la música después de la expulsión de los jesuitas? En un inventario de 1780 encontramos los instrumentos musicales que tenían sus habitantes. Había un clave grande. Se trataba de un instrumento de percusión de madera agitada formado por un par de bastones cilíndricos de madera maciza. El sonido se producía al percutir uno sobre otro. El timbre del instrumento dependía del tipo de madera con que había sido construido. En el documento dice  que se trata de un “clave viejo descompuesto”. Sigue en el listado del inventario un “monicordio muy viejo”. ¿Qué es un monicordio? Es un instrumento musical de cuerda parecido a la cítara con una sola cuerda y con la caja de resonancia generalmente rectangular. Después vienen nueve arpas, “entre chicas y grandes”, dos de ellas en funcionamiento y “las otras desarmadas todas viejas”.

Había también siete violines, dos en funcionamiento y los otros “viejos y rompidos”. Un violín es un instrumento de cuerda frotada que tiene cuatro cuerdas. Es el más pequeño y agudo de la familia de los instrumentos de cuerda.

De los bajones sólo uno de ellos en funcionamiento. Era un instrumento de viento. Consistía en un largo tubo de madera doblado y de sección cónica en uno de cuyos extremos se insertaba un tudel de cobre de forma curva en el que a su vez se encajaba una caña o lengüeta doble con la que se hacía sonar el instrumento. El tudel era un pequeño disco, tubo cilíndrico o pieza metálica que termina en un revestimiento de corcho usado a manera de sello entre la boquilla y el instrumento.

Seguían en el listado  cuatro clarines “dos viejos” y dos en funcionamiento. Este era un instrumento de viento parecido a la corneta pero de menor tamaño y sin llaves o pistones con sonidos agudos.

Enseguida estaba una trompa marina sin cuerda. Justamente se trataba originalmente de un instrumento de cuerda de forma triangular o trapezoidal con un sonido similar a una trompeta provocado por su particular puente. Este constaba de dos patas sobre las que descansaba la cuerda.

Una lira, también estaba sin cuerdas. Estamos refiriéndonos a un instrumento de cuerdas formado por un cuerpo o caja de resonancia del cual salían unos brazos (generalmente curvos) unidos por un travesaño y una serie de cuerdas tensadas verticalmente que se tocaban con ambas manos o con una púa.

De las flautas tres funcionaban y las otras dos estaban descompuestas. La flauta es un instrumento de viento formado por un tubo cilíndrico con agujeros que se toca soplando por uno de los extremos a la vez que se van tapando y destapando los orificios con los dedos.

Con respecto a las chirimías dos funcionaban y las demás, no figura cuantas, estaban descompuestas. Esta era un instrumento de viento parecido al oboe. Tenía doble lengüeta con nueve agujeros. El oboe es un instrumento de viento formado por un tubo de madera cónico, largo y estrecho con orificios y llaves y una embocadura con lengüeta doble. Tiene un timbre áspero en las notas graves y muy tenue en las agudas.

Finalmente figura una sola corneta en funcionamiento. Era un instrumento de viento al cual conocemos con el tubo doblado solo una vez sobre sí mismo. No podemos precisar cómo era la corneta misionera, pero era una falta sensible, ya que era utilizada en maniobras militares.

¿Qué sucedió con los instrumentos? La mayoría estaban inutilizados. Este estado de la situación tenía que ver seguramente con que la mitad de la población del pueblo estaba huída.

Bibliografía e imágenes:

El violín corresponde al libro de Machón, Jorge Francisco /Cambas, Graciela. "La música misionera. De la colonia a la revolución". Posadas, 1998. El dibujo de los músicos de una reducción corresponde al libro de Szarán, Luis. "Domenico Zipoli (1688-1726). Una vida, un enigma". Asunción, 2005.

El bajón y el arpa corresponden al libro Szarán, Luis/Ruíz Nestosa, Jesús. "Música en las Reducciones Jesuiticas de América del Sur". Asunción, 1999.

Por Dr. Norberto Levinton, especial para MTH.