Vicente Tiraparé, comandante ariguista de las Misiones Orientales

Andresito

Antes de iniciar su primera campaña para intentar recuperar las Misiones Orientales, Andresito emitió un exhorto buscando poner a su favor a las tropas guaraníes por entonces al servicio de los portugueses. No consiguió atraer a muchos en número, pero a sí a un comandante de San Borja que en adelante sería uno de sus principales aliados: Vicente Tirapare.

Vicente Tirapare era originario de San Borja. A diferencia de Andresito, que era relativamente joven, al momento de la revolución ya tenía una edad madura. Según las memorias de Fermín Félix Pampín, “Tirapare era un indio viejo y feo, desertor del pueblo de San Borja, sujeto a los portugueses, pero muy cortés y de trato amable y humano, se manejó con la mayor política y urbanidad con todos los conocidos”. Por otro lado, sabemos que en una fecha tan temprana como 1891 se encontraba casado con Justa Tuebay, ya que el 5 de abril de ese año se registró en el libro correspondiente el nacimiento de su hija Vicencia.

Al igual que Andresito, su prestigio provenía exclusivamente de su mérito personal, ya que no era cacique, sino que integraba el cacicazgo sanborjense de Don Félix Capiry. Igualmente, la familia Tiraparé era importante y respetada localmente, y de su seno salieron varios comandantes.

No sabemos cuál fue la posición de Vicente Tiraparé frente a la invasión portuguesa a las Misiones Orientales de 1801, pero posiblemente, como muchos otros guaraníes, no opuso resistencia con la esperanza de que los nuevos dominadores pudieran revertir la decadencia que vivía la región desde la expulsión de los jesuitas. De hecho, Vicente formó parte de las milicias de frontera portuguesas y en 1811 pasó a ser Capitán de la 1° Compañía del Regimiento de Misiones con asiento en San Borja.

Pronto la sujeción a los portugueses se volvió incómoda, más cuando en 1815 trascendió la noticia de que las Misiones Occidentales estaban gobernadas por un guaraní. Es probable que se hayan producido contactos clandestinos mucho antes del inicio de la expedición de Andresito a las Misiones Orientales de 1816, y seguramente el Comandante General cruzó el río Uruguay con la certeza de que recibiría apoyo en la otra orilla. En efecto, inmediatamente Vicente Tirapare con sus fuerzas se le unieron, desertando de las filas portuguesas. De hecho, el viejo comandante firmó adhiriendo al famoso Exhorto a los Pueblos Orientales de Andresito junto a otros dos Tiraparé (Cecilio e Ignacio), posiblemente sus hermanos, y con Justo y Fernando Tuebay, emparentados con él por parte de su esposa. Queda claro que la decisión de Tirapare no fue individual sino consensuada con todo un grupo familiar y resuelto de común acuerdo, como se solía hacer entre los guaraníes.

La campaña significó una derrota contundente. Sin embargo, las fuerzas federales se vieron reforzadas por la incorporación de Tirapare, quien pasó a desempeñar funciones de mucha responsabilidad. Esto demuestra la confianza que despertó de manera inmediata en Andresito. De hecho, cuando las fuerzas de Francisco das Chagas Santos comenzaron su invasión el 19 de enero de 1817, fueron los hombres de Tirapare quienes, pese a la inferioridad numérica y de pertrechos, lograron contenerlos el tiempo suficiente como para permitir que Andresito lograra organizar el repliegue de la población de Yapeyú y La Cruz hacia el Miriñay. Finalmente, los misioneros fueron superados y debieron replegarse, resultando Tirapare herido en una pierna.

Un año después Tirapare comandó una nueva acción desconocida hasta hace poco: mientras se producía la tercera invasión portuguesa a principios de 1818, los paraguayos aprovecharon para cruzar el Paraná en una incursión destinada, por un lado, a destruir los nuevos asentamientos construidos en las cercanías de los pueblos del antiguo departamento Candelaria, quemados un año antes; y por otro, para transportar al otro lado del río el ganado y los indios que lograran capturar. El 5 de abril de 1818 Tiraparé, al mando de una partida de guaraníes atacó a 150 paraguayos armados, los derrotó y consiguió rescatar a las familias que ya estaban a punto de ser cruzadas.

Poco después, Tiraparé formó parte de las fuerzas misioneras que ocuparon la ciudad de Corrientes. Allí, tal vez por su edad, se mostró menos amenazador para el patriciado local. Mantilla sostiene que era “comedido en su trato, humano”, mientras que Pampín, como mencionamos, también ponderó su ejemplar comportamiento durante la ocupación.

El 4 de enero de 1819 Tiraparé salió de Corrientes al frente de una imponente división guaraní. Según Pampín, “se puso en marcha llevando un cañón de bronce y seis carretas, y en ellas hermosas canoas de tabla y abundancia de municiones de guerra”. Este contingente llevaba un pabellón rojo, verde y blanco, lo cual desató una larga polémica acerca de si se trataba de la bandera de Misiones o simplemente distinguía a la división de Tiraparé, llegando a sugerirse incluso que Pampín confundió los colores anotando verde en lugar de azul.

Tras salir de Corrientes, en Caa Caty las fuerzas de Tiraparé se reunieron con las de los comandantes Ignacio Mbaibe y Pantaleón Sotelo, y de manera conjunta se trasladaron a la costa del Uruguay. Una vez reunidos con el Comandante Andresito, se inició una nueva campaña por la recuperación de las Misiones Orientales. El 25 de abril de 1819 se produjo el cruce del río Uruguay y en los primeros días de mayo las fuerzas misioneras ocuparon el pueblo de San Nicolás. Cuando las fuerzas de Chagas intentaron recuperar la posición, sufrieron una contundente derrota.

Sin embargo, la situación no era cómoda, ya que no se tenían noticias de la Banda Oriental. Intentando recuperar las comunicaciones con Artigas, Andresito partió hacia el sur, donde tiempo después sería derrotado y apresado.En San Nicolás permaneció parte de las tropas al mando de Vicente Tirapare. Luego de un mes de ocupación, el 11 de junio recibió noticas de que una poderosa fuerza se acercaba para atacarlo, comandada por el propio Capitán General de Rio Grande, el Conde da Figueira. Conscientes de que era imposible obtener una victoria, las fuerzas federales se dividieron e intentaron alcanzar el Uruguay. Las fuerzas al mando de Tirapare fueron alcanzadas y destrozadas en Santo Cristo por una partida comandada por el teniente Fabiano Pinto. En el combate moría el propio Tirapare.

Desaparecían así de manera casi simultánea Andrés Artigas y uno de sus principales lugartenientes, cuyo valor fue reconocido incluso por historiadores brasileños. Aurelio Porto, por ejemplo, lo consideró como “uno de los más valientes comandantes de Andresito”.

Por Mgtr. Oscar Daniel Cantero, especial para MTH.