Yaguapoha, un pueblo de hechiceros

Misiones Jesuiticas

Relata Techo que Padre Roque González de Santa Cruz en 1615 navegó hasta un lugar llamado por los indígenas Yaguapoha y recorriendo las cercanías, logró convencer a sus moradores para que se establecieran en el paraje mencionado. Unieronse a ellos Tamboy y sus vasallos, habitantes de las islas situadas frente a Yaguapoha. Dista Yaguapoha de Itapúa cuatro leguas y doce de San Ignacio.

El Padre Pedro Romero, que en 1614 había estado en la Reducción de Santa María de los Reyes de Guaycurúes, prosigue con la formación de la Reducción de Nuestra Señora de los Reyes de Yaguapoha en 1616.

Branislava Susnik afirma que se asentaron allí muchos chupadores (payés o hechiceros).

El Padre Provincial Pedro de Oñate  en un memorial para el Padre Romero Superior y Cura de la Reducción de Nuestra Señora de los Reyes de Yaguapoha ordena:

“Que traiga a Yaguapoha los Indios del Maracanay y los demás de aquella comarca y luego todos los que se pudiere de los más cercanos del Yaña en lo que ayudará a VM el Padre Roque González estos dos meses presentes.

Hecha la Reducción y asentados ya los Indios en sus chozas vayan haciendo sus chácaras [chacras] y casas y todo lo demás.

Urge el hacer algunos aposentos mayores que aquel ranchillo que tenemos en que Vuestra Merced pueda vivir.

Todo lo que allí se edificare ser muy conforme a la plaza

Póngase VR mucho cuidado en fundar las estancias así de vacas como de ovejas”.

Roque González escribe la Carta Anua el 17 de febrero de 1620. En ella dice que   Iaguapoha  es muy nueva.

A su vez el Padre Marciel de Lorenzana, Rector del Colegio de la Compañía de Jesús de la Asunción, le escribe al Rey en 1621:

“Se dio principio de doctrina a esta Reducción desde postrero de Julio de mil y seiscientos y dieciséis. Han estado y están doctrinando los indios de ella el Padre Pedro Romero y el Padre Tomás de Ureña. Está esta Reducción en el corazón del Paraná y así no se miró tanto a la mucha gente que en ella se pudiera reducir cuanto a la comunicación, buen gobierno y seguridad de todas las otras Reducciones, así las de tierra como las que están sobre las riberas del Paraná. El sitio es airoso, de muy larga y agradable vista; tiene muchos y perpetuos ojos de agua a la redonda. Está cerca de islas y montes una legua en redondo, capaces para ochocientas o mil familias, como las debía de haber antiguamente, según se hecha de ver en las ruinas de sus pueblos, los cuales se han consumado con enfermedades, guerras e inquietud continua del miedo del español; está un cuarto de legua esta Reducción del famoso Paraná, no sólo por su grandeza, sino también por su fertilidad y amenidad. Las familias que hasta ahora están reducidas en esta reducción son 120 y almas más de 400. De estas son ya cristianos las 300 y las restantes son catecúmenos y se van bautizando. Los indios que se podrían reducir aquí serían 250 familias, digo con las que ahora están reducidas. Los Padres que están en esta Reducción son buenos lenguas, fervorosos siervos de Dios y celosos de la conversión de la gentilidad”.

Se dice que fue destruida por la peste en este año. Sin embargo suponemos que algo tuvo que ver la gran cantidad de hechiceros. Los sobrevivientes se integraron al pueblo de Encarnación de Itapúa.

Dice un documento de la época: “no se sabe que Santo tuvieron por patrón. Era Nuestra Señora de los Reyes. Era una advocación sevillana. Los estudios realizados sobre el culto a la Virgen Patrona de la Archidiócesis y la ciudad indican que se consideraba primordialmente a María como la Reina de los Reyes Españoles. El Padre Romero trasladaría el nombre al Pueblo de Yapeyú. Con el paso del tiempo el nombre pasaría a ser “de los Reyes Magos”.

Por Dr. Norberto Levinton, especial para MTH