Yerbales agroecológicos como propuesta sustentable de desarrollo en Misiones

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Ante el avance y la consolidación del agronegocio como modelo de acumulación, el agro argentino registra una trasformación en sus estructuras productivas, modificándose -como parte del mismo proceso- las lógicas comerciales y las relaciones laborales. Al mismo tiempo, experimenta renovadas formas de acumulación de capital. Los cultivos transgénicos ocupan un lugar de preminencia y la mecanización (asociado al uso intensivo de tecnología) polarizan a los sujetos agrarios, llevando a que sólo un grupo minoritario logre imponerse.

La provincia de Misiones no escapa a esta lógica En la región yerbatera se observa que muchas empresas dedicadas a la producción, elaboración y comercialización del cultivo, avanzan en la externalización de sus funciones, tendiendo cada vez más a terciarizar las tareas de la cosecha y transporte de la materia prima. El proceso da lugar a la expansión de un sector de empresas de servicios especializados en estas funciones: los contratistas de mano de obra, vendedores del servicio de cosecha y transporte. El crecimiento de este sector se constituye en “factor de expansión de la informalidad y precarización del empleo asalariado yerbatero, siendo ejemplos el trabajo no registrado, el pago a destajo y las pésimas condiciones en los lugares laborales”.[1]

Como contra corriente al modelo imperante existen propuestas alternativas para el desarrollo agrario. En este sentido, en la provincia de Misiones se registran yerbales agroecológicos implementados por productores que buscan desarrollarse con sustentabilidad y al mismo tiempo cuidando el medio ambiente. Las agencias estatales como el INTA, a través de programas específicos como Cambio Rural, sustentan técnicamente -desde hace varios años- este tipo de chacras. 

El objetivo de plantar yerba mate en forma agroecológica es producir el principal cultivo provincial y base de la infusión nacional, conservando los recursos naturales y por fuera de los cánones de la agricultura convencional. Se evita el rozado con fuego, promoviéndose así el cuidado del suelo a partir de abonos y cubiertas verdes. Al mismo tiempo se respetan las especies nativas de la selva paranaense. La experiencia no es nueva. La historia indica que la chacra del colono Alberto Roth poseían características de explotaciones sustentables con fuerte conciencia medioambientales, siendo modelo a seguir.

Más allá de la importancia de la sustentabilidad ambiental y agroecológica, estas experiencias posibilitan además una forma de producir que contempla a las personas y se proponen como meta desarrollar una agricultura con agricultores, no reduciendo las chacaras a un paisaje dominado por máquinas y agrotóxicos.

Por Dr. Lisandro Rodríguez, especial para MTH.

Imagen: Cargueros de yerba mate (1867) SepiaFuente: Biblioteca Nacional (BNA_FO005346_32)

 

 

[1]RAU, Víctor. Cosechando yerba mate. Estructuras sociales de un mercado laboral agrario en el nordeste argentino. Buenos Aires: Ediciones CICCUS, 2012, p. 57